Se entiende por secreto empresarial cualquier información no divulgada que una persona natural o jurídica posea, que pueda usarse en alguna actividad productiva, industrial o comercial, y que sea susceptible de transmitirse a un tercero. La información constitutiva de un secreto empresarial deberá ser secreta, tener un valor comercial por ser secreta, y haber sido objeto de medidas razonables para mantenerla secreta.
Nuestros especialistas pueden analizar cómo aplica esta disposición a tu situación particular.
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