Con los datos antes mencionados se puede visibilizar la desigualdad con la que viven las mujeres, siendo la brecha salarial entre géneros uno de los tres aspectos más importantes de la desigualdad de género. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) la autonomía económica se refiere a la capacidad de las mujeres de acceder, generar y controlar ingresos propios, activos, recursos productivos, financieros y tecnológicos, así como el tiempo y la propiedad. (CEPAL
Con los datos antes mencionados se puede visibilizar la desigualdad con la que viven las mujeres, siendo la brecha salarial entre géneros uno de los tres aspectos más importantes de la desigualdad de género.
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) la autonomía económica se refiere a la capacidad de las mujeres de acceder, generar y controlar ingresos propios, activos, recursos productivos, financieros y tecnológicos, así como el tiempo y la propiedad. (CEPAL, s.f.)
El que las mujeres de 60 a 64 años de edad presenten limitaciones en su autonomía económica tiene un origen estructural que se deriva de la perpetuación de los roles de género socialmente y culturalmente aceptados.
Diversas investigaciones (Sánchez G.M, 2011; Navarro, O.A, 2017) han encontrado que las mujeres mayores tienden a presentar una mayor vulnerabilidad económica en la vejez por su poca participación en el mercado laboral a lo largo de la vida dado su rol de cuidadoras en el hogar, y en los casos en los que si participaron en el mercado laboral por su mayor probabilidad de desempeñarse en la economía informal lo que les impidió el acceso a sistemas de pensiones, mientras que los hombres generalmente llegan a la vejez con más recursos económicos por su alta participación laboral y su mayor acceso al sistema de pensiones.
Las mujeres que actualmente tienen 60 a 64 años tenían edad para participar en el marcado laboral a partir de la década de los años setentas cuando la tasa de participación laboral de las mujeres en México, según la investigación de Orraca, Aguilar y Corona (2023) era de apenas el 19.4%; ésta tasa fue creciendo lentamente en cada década siendo de 45.81% en el segundo trimestre de 2025 (INEGI, 2025), las tasas de participación de las mujeres contrastan con las de los hombres pues en 1970 estos presentaron una tasa de participación de 87.8% (Orraca, Aguilar, & Corona, 2023) que para el segundo trimestre de 2025 ha disminuido a 75.1% (ENOE,2025) pero que sigue siendo 29.3 puntos porcentuales mayor a la de las mujeres. En específico, si hablamos de la participación laboral en este grupo etario, encontramos que la participación en la fuerza laboral de varones de 60 a 64 años es del 67.43%, mientras que las mujeres en el mismo rango etario alcanzan apenas el 33.78%, es decir, una brecha de 33.65 puntos porcentuales.
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Art. Sección 8. Como se puede notar los roles de género tienen un impacto en todo el ciclo de vida tanto de las mujeres como de los hombres con consecuencias particulares en la vejez, según Sánchez (2011) "las person
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