Si la gestión es útil, el dueño del negocio debe reembolsar al gestor por gastos y daños, incluso si no se obtuvo la ventaja esperada. Esto protege al gestor en su labor.
- Gestión conducida útilmente. Si la gestión es conducida útilmente, el dueño del negocio está obligado frente al gestor, aunque la ventaja que debía resultar no se haya producido, o haya cesado: a) a reembolsarle el valor de los gastos necesarios y útiles, con los intereses legales desde el día en que fueron hechos; b) a liberarlo de las obligaciones personales que haya contraído a causa de la gestión; c) a repararle los daños que, por causas ajenas a su responsabilidad, haya sufrido en el ejercicio de la gestión; d) a remunerarlo, si la gestión corresponde al ejercicio de su actividad profesional, o si es equitativo en las circunstancias del caso.
Interpretación práctica por el equipo de SDV
Esto ofrece una protección al gestor, asegurando que, si actúa de buena fe, no sufrirá pérdidas económicas por gastos incurridos.
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