No se aceptan órdenes de superiores como justificación para cometer tortura. Los subordinados deben desobedecer y denunciar tales órdenes.
No constituyen causas de exclusión del delito de tortura la obediencia a órdenes o instrucciones de un superior jerárquico que dispongan, autoricen o alienten la comisión de este delito.
Las órdenes de los superiores jerárquicos de cometer el delito de tortura son manifiestamente ilícitas y los subordinados tienen el deber de desobedecerlas y denunciarlas.
Interpretación práctica por el equipo de SDV
[IA] Este artículo establece una clara responsabilidad para los subordinados, lo que es fundamental para la cultura de denuncia. Los contadores deben asesorar a sus clientes sobre la importancia de la ética en el servicio público.
Nuestros especialistas pueden analizar cómo aplica esta disposición a tu situación particular.
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