Castiga severamente el asesinato de fiscales o defensores penales en ejercicio de sus funciones. Este articulo protege a los funcionarios encargados de la justicia.
ART. 268 ter.- El que mate a un fiscal del Ministerio Público o a un defensor penal público en razón del ejercicio de sus funciones, será castigado con la pena de presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo calificado.
Interpretación práctica por el equipo de SDV
El asesinato de un fiscal conlleva penas extremadamente severas, lo que subraya la importancia de proteger a quienes administran justicia. Esto puede ser un factor disuasorio para el crimen organizado.
Anterior
Art. 268 BIS. Falsa alarma a servicios publicos
Siguiente
Art. 268 QUÁTER. Maltrato a fiscales
Nuestros especialistas pueden analizar cómo aplica esta disposición a tu situación particular.
Consulta Sin Costo